El hogar es donde esta la familia II

Lo arrojaron tras la cerca. No, eso sería faltar a la verdad, me lo trajeron a las 12 de la noche, lo bajaron rápido de la furgoneta (mi amigo tenía prisa, le debo muchos favores, este siendo otro, no da para reclamar nada).

– Rufus, Rufus… – Me ignoraba por completo, olisqueando el suelo sin pausa, de una esquina a otra sin detenerse en ninguna, no hacía contacto conmigo más que por la correa, la aceptaba, no la discutía, ni tiraba de ella, simplemente usaba el poco margen que le daba la correa para dar vueltas sobre si freneticamente.IMG_20141230_144253

– ¡Xana! ¡No! – Ya es tarde, ha salido de la cerca, quién sabe como, y rufus, aún atado a la correa, sin tirar ni ejercer fuerza, pero sin prestarme la más mínima atención, coloca a Xana habilmente entre sus patas y la monta, Xana se revuelve, primera herida de Rufus, leve, a el no le importa nada, su insistencia solo se apacigua tres meses después, tras mucho correr, muchos premios, alguna hocicada, y una permanente insitencia por mi parte en conseguir que me prestara atención, sin éxito, aparente, es decir avanzábamos, pero como la maneta de la hora, que por mucho que la mires no la ves moverse.

Primera noche, a Rufus, encadenado varios años y durmiendo en sus excrementos no se le aguantaba el olor, (mañana con sol te lavo sin miramientos). Una de las especialidades de Rufus es escapar, la primera noche no había confianza asi es que, lo subí a la planta de arriba, bloquee la escalera con una mesa, para que Xana no subiera y no hubiese jaleo, lo ate con una cuerda larga a la ventana y pobre, lloriqueo toda la noche (vivo en area ganadera, no me preocupa lo que haga Rufus cuando escapa, que de momento en 9 años me han informado de que no ha hecho nunca nada, excepto pelearse con un perro de la policía una vez, hazaña por la que salió en el periódico local, me preocupa el veneno que echan por los caminos) A las seis de la mañana cesó el lloriqueo, en más de una ocasión subí a acariciarlo, a sentarme con él, a hablarle, él desesperado seguía en su lamento revolviéndose sobre la cuerda, atándome a mi, literalmente como si no estuviese. Dormí a gusto hasta las nueve, tres horitas, subí a verle, la cuerda roída, la ventana abierta, y unas tejas rotas bajo la ventana a 3 metros, explicaban la via de escape, 4 horas después lo encontré deambulando por unos contenedores, le llamé, y vino, podriamos decir por gestos casi inapreciables que contento de verme (parece que sirvieron de algo las caricias). Tras esta aventura lo guarde en la cuadra, dos semanas, ibamos cada día a sacarlo, a pasear a jugar, a comer salchichas, me asegure en esas dos semanas que Xana y yo fueramos lo mejor de su día, una tarde terminamos el paseo en casa, se ha vuelto a ir de exploración muchisimas veces, pero ya no se va si vamos juntos aunque este suelto.

Los primeros días se atrapaba con la cuerda sistemáticamente en todos los paseos, nunca he conocido un animal con tan fina habilidad para escapar y tan patoso a la hora de atraparse a si mismo, aunque los trasgus (duendes asturianos con un agujero en la mano) le ayudan a ambas cosas, sus mosquetones se sueltan solos en prácticamente cada paseo, la correa se abre,y la cabeza a veces le encoje para salirse del collar, el primer día que se dio a la fuga y corrí tras él descubí lo inútiles que somos los seres humanos en velocidad, que mi tibia aún no estaba curada y que mi forma física era pésima, esa tarde le solté a propósito y le perseguí con la bicicleta, unos 8 km después se rindió a la evidencia de que no podía conmigo y nunca se ha vuelto a escapar, probitín debe pensar que la bici es una extensión natural de mis piernas, que bello se le veía galopando.

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El hogar es donde esta tu familia.

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Gracias a Marta Mareka por el fotón.

Allí estaba yo y Xana, en un centro comercial, en Asturias, amenazando con llover, la mano quemada de tanto tirón, mirando a la fiera de la que ahora era cien por cien responsable en pie frente a mi con los ojos desorbitados, respirando con ansiedad, ahogándose  con el collar, me fuí a una zona apartada, me senté, la atraje hacia mi,  la intente retener entre mis piernas, pero por supuesto yo aún no era nadie, solo el que sujetaba la correa.

Pasaron por delante, niños, perros, ancianos, es una perra imponente, descontrolada,  quería subirse sobre todo el mundo y las caras de terror fueron muchas. Mi brazo la retuvo en cada salto, sin embargo no pòdía dejar de ponerme en la piel de quién pasea tranquilamente enfrascado en su conversación y ve de reojo como un perrazo desconocido se  abalanza, aunque el dueño lo retenga…

Antes, hace años tenía fobia  a los perros, cosa que nadie que me conozca ahora creerá. Cuando entraba en un parque, todo bicho de cuatro patas en el perímetro se me acercaba corriendo y más de una vez me vi contra una pared con una manada de perros ladrando y los dueños de lejos gritando: 

– Tranquilo, no hacen nada…(No harán nada, pero ostias, ven a sujetarlo).

Las primeras semanas paseé con Xana por el pueblo solo de noche,  por el bosque de día, poco a poco dejo de arrancarme la mano, comencé a silbar cada vez que le daba de comer, cuando veía a alguien se excitaba tanto que se meaba encima, aunque estuviera atada y al ponerse de pie se partiera el cuello saltaba como un muelle cabeza primero, no fueron pocos los días que me dejo tocado por la mañana de un cabezazo, bajar por la escalera del establo era un asunto complejo, su cabeza comenzaba a meterme trallazos desde la mitad hacía abajo, y al llegar  me llevaba varios jab de riñón, golpes de codo, uppercuts de mandíbula, me chascó los dientes una vez, me corté la lengua otra Bruta, brutísima.

Un día estaba escalando, hace siete años, eran mis primeros días de montaña vertical y baje muy satisfecho. Hacía un par de años mi madre había comprado un mastín, un cachorrón eterno al que veía crecer  cuando iba a visitarles,  leí muchos manuales, veía todos los programas de perros que encontraba, me gustaban mucho los perros, me parecían animales fantasticos y odiaba tenerles miedo, quizá fue la suma de todo o simplemente aquel día produjo toda la magia ¿Quién sabe? La sensación que tengo es que perdí el miedo de la noche a la mañana, cualquier ladrido me ponía el corazón a 180 aunque fuera de un caniche y aquel día relajándome tras la escalada, el viento, las manos destrozadas, los brazos extenuados, mi mente era un lago,  se me acercó un amigo y con cautela me dijo:

– No te asustes ¿Has visto tu mano?- Realmente no la había visto, es decir, no era consciente de lo que mi mano hacía: acariciaba un imponente pitbull, atigrado, con la típica sonrisa de Joker,  no deje de acariciarlo, ni retire la mano. El pero era guapo de cojones y estaba relajado con mi mano tras la oreja, así se quedó, no me he vuelto a alterar con un perro, incluso diría que cuanto más agresivos vienen y ha habido varios viajanado en bicicleta o paseando con Xana y Rufus, más tranquilo estoy…

Y un día la solté, lejos muy lejos del pueblo, a 17 km monte arriba,  la atiborre de salchichas y le calenté el oído a silbidos y vino cada vez, y me siguió camino abajo sin alejarse demasiado.

Entré en el pueblo ya con la  correa puesta, pasaba un coche y saltó delante, reaccioné, la pobre voló por los aires sobre mi cabeza, no por el coche, fue el tirón de la correa, no había tocado el suelo aun cuando mi mano le cruzó un bofetón, al tiempo que le que gritaba ¡Aquí!

– Ostias! no es necesario, con salchichas y refuerzos positivos lo acaban aprendiendo todo, le decía a un amigo antes de adoptar a Xana.

Continuará…

 

 

De dos a diez

Algunos me  conocisteis pedaleando mundos otros ya me habéis visto a diez patas y otros  menos afortunados estáis viviendo mi proceso de transformación. Digo menos afortunados porqué aunque Xana y Rufus son buenines están chalados, el dueño sin duda alguna no está mejor y el proceso de aprendizaje, es eso, un proceso en el que nos equivocamos no pocas veces, produciendo unos descomunales líos de cuerdas, patas, tirones, sustos y desde aquí confieso, la mayoría de las veces son culpa mía, por darme prisa y pedirles algo que aun no comprenden (asocian en lenguaje perro), por decir una cosa con la boca y otra con las manos…

Lo dicho, disculpen las molestias, estamos aprendiendo.

Voy a intentar aclarar las cosas, hace unos ocho meses, sinceramente no llevo las cuentas, podría mirarlo, pero… no miro estas cosas, llegué a Asturias, concreta-mente a Arenas de Cabrales, llegue sobre una bicicleta, con dolor en la tibia y ganas de escalar el Urriellu.

Al llegar me emocioné, mucho, muchísimo, los perfiles de las montañas, los paisajes, las sensaciones en los senderos,dormir bajo una roca y amanecer sobre las nubes… Escale el Urriellu y corrí hacía abajo por primera vez en casí un año (los que seguís mi blog recordareís que me fisuré la tibia y aún esta soldando) llegue con un dolor que no mitigó en varios días y tuve que parar a mitad de carrera, pero el caso es que era la primera vez que me permitía despegar los dos pies del suelo a la vez y darle zapato… ¿error? o no, en algún momento hay que empezar…

Tras aquella primera experiencia, me dediqué a caminar, mucho, arriba, abajo, valles y riscos, escalé algo, poco, mucho menos de lo esperado…

Me instalé en un establo, luego en una casa con chimenea ya llegado el invierno, recibí ayuda y apoyo de mucha gente del pueblo, ¡gracias!

Y me ví aquí, creando un asiento en esta tierra, un lugar al que volver, sentado en el alfeizar del henal en el establo, atizado por un intenso viento sur, viento inspirador de muchas locuras, pensé, quiero un compañero, el compañero con el que todos los niños que tienen la oportunidad de criarse en el campo deberían crecer… mi madre por teléfono me dijo, bufff, te limita mucho, no se si es buena idea…pero la verdad lo que te dan a cambio vale la pena, ella tiene dos…

Vale, ¿y si quiero volver a viajar? ¿Qué? decidido, me voy caminando y con el compañero al lado, no son pòcas las veces en la ruta que he echado de menos poder adentrarme por senderos de montaña sin el estorbo de la bici. Ya está, busco un perro, activo, fuerte, resistente, joven pero no cachorro, qué ya se le vean las maneras, así hay menos sorpresas, que aguante el frío, la lluvia, la montaña y sea capaz de meterse pateos de días y días, es más busco un perro al que eso le haga feliz. Así se lo dije a una protectora y entonces me mandaron la foto de Xana.IMG-20140418-WA0013

Cuando llegue a la protectora era la más alta, estaba de patas casi tirando la valla abajo, se me lanzó al pecho, saltó varias veces, me lamió sin mediar presentación, me dio un cabezazo de esos que noquean, le puse el collar, como pude, no paraba de moverse, me marcaba con los dientes juguetona, Hice click con el mosquetón de  la correa y salió por la puerta sin apenas dejar que la abriéramos, no salió a cuatro patas, no, tiraba tan endiabladamente fuerte que salió de pie, y luego se agacho, se transformo en un muelle de músculos y salió como un cañon, mi brazo detrás, seguido por el hombro y el resto del cuerpo, abrieron el coche, entro por una puerta y salió por la otra, llevándome tras ella, haciéndome descubrir la flexibilidad de mis caderas y mi poco explorada capacidad para la espeleología, caza de gato y esquí de tierra jalado por perro.

-¡BASTA!

Tire suavecito, vino a mi, le agarre el hocico por arriba tapándole los ojos, y susurré: -husssssssshhhhhhhhhhh.

fue instintivo, nunca había educado ningún perro, quizá si he calmado niños, pero… dos palmadas sobre el asiento y se subió sentadita a mi lado: -ven aquí y fue tranquila, más o menos, todo lo tranquila que sabía ir, lamiéndome la cara, la mano, el cogote de la conductora, propinando intensos latigazos de rabo,  avalanzandose sobre la copiloto, mientras me entregaban papeles y yo iba firmando alegremente.

-¡Nunca la había visto tan tranquila!- (Y que van a decir, pensé yo)

Salimos del coche y me sueltan en un centro comercial, con la perra, el contrato, el pasaporte de la perra y los papeles que decían que Xana era mi responsabilidad.

Papeles aparte, la mire invitandome a la reflexión…   – ¡Qué ostias – debió pensar ella – LIBERTAD! -. Salió disparada tras el primer niño. para cambiar al primer gato, al primer ser humano, la primera vieja, mujer, niño, gato, humano, bicicleta. yo sujetando la correa a dos manos, ella prácticamente de pie, con la lengua fuera, los ojos desorbitados, jadeando como si fuera un motor V8

-BASTA!

ni puñeterísimo caso.

Continuará…